En todo el tiempo que llevo dedicándome al mundo de los estudios de grabación me he encontrado con gente de toda clase. Gente abierta de mente y otra cerrada como la puerta de un convento de clausura. Pero si hay algo que he aprendido de este trabajo es el que no hay reglas. Mucha gente se echa las manos a la cabeza cuando te ven hacer según que cosa en un estudio, casi acusándote de hereje y lamentando que ya no quemen a gente en las plazas públicas. Se puede pensar que esto sucede sólo en cosas muy específicas, pero veréis que en esta entrada que hasta el orden de colocación de compresores y ecualizadores me hubiera costado la vida hace un puñado de siglos.